Guillermo Andura

Soy el psicólogo de la Asociación de Parkinson de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes. Llevo en este trabajo más de dos años y no lo cambiaría por nada.

Hace ya más de una década, mi relación con la psicología comenzó por pura casualidad. Se juntaron varias circunstancias en mi vida junto con el deseo de dedicar mi vida y mi tiempo a algo que realmente tuviese sentido para mí, concretado todo en un pensamiento que aun hoy recuerdo: “esto de la psicología realmente ayuda a la gente, ¿por qué no aprender cómo y hacerlo yo?”. Entonces comencé a estudiar psicología, con la intención en mente de hacer algo que pudiese ayudar a otras personas y, además, saber por qué y cómo las ayuda. En relación con esto, siempre he sido muy curioso, muy lector, bastante analítico en ocasiones, aunque también espontáneo cuando toca. Me gusta saber y conocer por qué pasan las cosas, qué lleva a la gente a pasarlo mal a nivel psicológico, cómo funciona nuestro cerebro y qué relación tiene con las dificultades que afectan a personas con Parkinson y otras enfermedades, cómo influye el contexto de una persona en su parte psicológica, etc.

Después de estudiar la carrera, seguí formándome con posgrados tanto de psicología clínica como de neurociencia, lo que actualmente me da la opción de atender a personas tanto desde un área emocional como desde una perspectiva más cognitiva en todo lo que tiene que ver con la memoria, la atención, el razonamiento, etc. 

Aunque antes he dicho que no lo cambiaría por nada, también es cierto que me ha dado tiempo a comprobar lo dura que es la profesión en ocasiones, lo vulnerable e impotente que te puede llegar a hacer sentir, las ganas de que a la gente a la que apoyas le vaya realmente bien junto con la realidad que se interpone en ocasiones. Si algo he aprendido en estos dos años ejerciendo, es el valor de la paciencia y de la persistencia, tanto para uno mismo como para las que personas a las que apoyas. Nunca se sabe cuándo una persona, de repente, va a decidir hacer ese cambio que tanto necesita, esa conversación que le cuesta y tiene pendiente, pero cuando llega y te lo dicen es la mayor satisfacción que uno puede sentir como profesional, el haber podido influir en algo para ello.

Aunque la psicología ocupe gran parte de mi tiempo, también me encanta la actividad física y todo lo que me suponga un reto (natación, baloncesto y carreras de media distancia, ante todo), leer de lo que sea mientras sea interesante, ver series y películas que consigan engancharme, y estar con gente a la que quiero y aprecio.